Parece una lucha contra los molinos defender las bondades de la fotografía analógica en un mundo propenso a creer firmemente en las maravillas de la tecnología, entidad milagrosa que inclusive reemplazaría y compensaría los desconocimientos del usuario, pero es que para ser absolutamente sincero no puedo dejar de decir, que no hay mas ventaja en lo digital, que el hecho de poder ver el resultado al momento y entonces detectar el error casi inmediatamente; sin que esto implique que se sepa como solucionar el problema. De la mano de este inconveniente va el hecho de mirar la cámara y sus controles creyendo que una lluvia de cambios sobre los modos de utilización mejoraría mágicamente el resultado. Pues debo entonces seguir afirmando enfáticamente que no hace falta una cosa u otra, ya que no es la fotografía digital la que ha hecho grande a esta disciplina de arte, del mismo modo que la guitarra eléctrica no ha torcido el rumbo de la música, ni el software que procesa texto fabrica poetas, ni la caja de cambios automática transforma a conductores timoratos en reencarnaciones del mítico Ayrton Senna.