Un grupo de fotógrafos se reunió a fin de mostrar lo que sucedía en la ciudad de Mar del Plata
durante el desarrollo de la IV Cumbre de las Américas
y la III Cumbre de los pueblos.
Fueron fotografías tomadas desde la posición del habitante
normal de Mar del Plata, que fue viendo cómo
transformaron su ciudad con vallas, dispositivos de
seguridad y prevenciones varias. Los visores
de las cámaras miraron hacia todo aquello
que podía ser visto por el hombre
común: de ahí que muchas de las
fotos obtenidas no se parecen en
nada a las que distribuyen los
grandes medios de información.
Tal vez haya sido el inicio de una
nueva corriente documentalista, el
descubrimiento de un nuevo modo de
comunicarnos: sin preconceptos, auténtico
y sin ataduras.